KOSHER




Kosher



Todos deseamos comer lo que más nos gusta, hemos escuchado que tomar el alimento que nos parece más delicioso es igual a comer alegría pura, sin embargo, parece que los alimentos más sabrosos son los que reciben más crítica a la hora de hacer un balance sobre sus nutrientes o sobre el daño que pueden generar a nuestro organismo. En contraste a los alimentos llenos de calorías están los llamados orgánicos, que parecieran ser los más saludables aunque no tan gustosos.

Pero, ¿Existirán alimentos que a la par de ser deliciosos puedan ser saludables? Esta idea es la que acompaña a los alimentos Kosher (apropiado, correcto, legítimo), reciben este nombre los alimentos producidos y preparados según los preceptos del judaísmo.






Las comidas Kosher provienen de una tradición culinaria judía antigua, apegada a estrictas reglas sobre lo que ellos pueden o no comer según sus normas religiosas que involucran alimentos específicamente seleccionados, y los métodos de producción y cocción de los mismos.




Al catalogar un alimento como Kosher significa que estos son productos de calidad. Productos que son sumamente sanos. Alimentos que cuentan con una supervisión minuciosa desde su producción hasta su consumo. Un ejemplo sería que las carnes utilizadas en estos platos deben provenir de animales totalmente sanos que serían sacrificados bajo un ritual que obliga a que el animal sufra lo menos posible.



   
Si bien, algunas recetas Kosher se han modificado al introducirlas a otras influencias culturales como la europea o americana, al momento de escoger las carnes, vegetales, verduras o frutas se siguen las normas sobre lo que se les está permitido o no comer las personas pertenecientes a la comunidad judía.





Por tanto, al momento de realizar una receta de comida Kosher, recuerda preguntar cuáles son los considerados casher, es decir, los que no están permitidos como la carne de cerdo o de caballo y, a su vez, procura que los alimentos que adquieras estén identificados con un logo que certifica como tales.

Ejemplos sobre el uso del término:

“Esta noche te quiero invitar a cenar en el nuevo restaurante de comida Kosher”

“Hoy las frutas del supermercado parecen Kosher de lo hermosas que están”

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ROMANTICISMO




ROMANTICISMO

Ya se acerca el día de los enamorados por lo que el ambiente comienza a cargarse de un clima de amor, romance y de románticos por doquier. Por tal razón, en esta ocasión queremos hablarte del origen de la palabra romántico, y de cómo su significado originario dista mucho de la idea actual en la que se le llama así a una persona cursi, amorosa, detallista, dulce y entregada con su pareja.

Pues bien, “romántico” se les llamaba a las personas que seguían la doctrina del Romanticismo. Este movimiento cultural se origina en Europa a finales del siglo XVIII e inicios del XIX, principalmente en Alemania, el cual trajo una renovación de todas las manifestaciones artísticas: en la literatura, la música, la pintura, el teatro, entre otros. Incluso, se constituyó en un modo de vida que tocó todas las esferas del quehacer humano: lo económico, político, social, incluso lo religioso.
Según Sambrano Urdaneta (1999) este movimiento nace de la mano con la aparición de la Revolución Industrial y el capitalismo como modelo económico y, a su vez, con el asentamiento de la burguesía como sistema político que desplaza a la aristocracia. Estas transformaciones importantes en el modo de vida produjeron cambios relevantes en el “ser”, es decir, señala el autor: “Todo desajuste entre individuo y sociedad genera en la persona una actitud de rebeldía frente a los factores que le son adversos. Esta rebeldía va acompañada por un individualismo exacerbado que se cimenta en la exaltación del yo”. (p. 166)

Con respecto a la literatura, el Romanticismo produjo un rompimiento con las reglas de la escritura neoclásica -que al parecer eran rígidas- y no daban paso a la individualidad del escritor para describir sus sentimientos en los textos como motivo central. Autores como Goethe en el contexto alemán, Edgar Allan Poe en el norteamericano y Jorge Isaacs en el latinoamericano son parte de la representación del romanticismo en la literatura universal, por ejemplo.
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Cuando Goethe escribe su novela “Las cuitas del joven Werther” en 1774, tuvo un impacto tan poderoso en los jóvenes de la época que, inspirados por el suicidio de Werther ante la imposibilidad de ser amado, comienzan a suicidarse –como un acto de rebeldía- vistiéndose y dejando una carta similar imitando al personaje en sus últimos instantes de vida. Por tanto, el ser “romántico” tenía un toque de fatalismo, melancolía y tristeza que dista completamente del concepto que en la actualidad tenemos del mismo.

Son variadas las características de este movimiento artístico. Aunque el tema del amor es una de sus temáticas, las mismas van más allá de este simplismo.  Entre las más resaltantes se pueden sintetizar las siguientes:
1.      La exaltación del yo, es decir, en contraposición con lo racional. Se exaltan los sentimientos del individuo por encima de la razón.
2.      La vinculación del sentimiento interior del individuo con las manifestaciones de la naturaleza.
3.      Actitud rebelde del individuo contra las normativas y convenciones sociales.
4.      Consolidación de ideas nacionalistas.
5.      Presencia en las obras de elementos fantásticos e irracionales, misteriosos y extraordinarios.
6.      El amor y la muerte como temáticas.


Considerarse “romántico” fue el reflejo del ser humano de una época: de un individuo con la necesidad de expresar su espíritu rebelde a través de las distintas manifestaciones culturales y artísticas. Todo ese cúmulo de obras descritas nos permite hacernos una idea de cómo pensaba y sentía el ser humano de ese momento histórico en particular y cómo se convirtió en un instrumento de expresión eterno e imperecedero. Aún somos románticos por condición humana.
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REFERENCIAS

Sambrano, O. (1999). Literatura Hispanoamericana I. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana. 2ª edición.

SENTIDO COMÚN





Sentido común



Cuando realizamos acciones que sabemos van a traer inconvenientes o nos van a salir mal, pero aún así las realizamos, decimos que nos faltó el sentido común. Es decir, el sentido común es aquello que nos orienta a tomar las decisiones correctas, mientras que la falta de este nos deja en manos de la suerte.



Utilizando el sentido común, entendido como esa capacidad de juzgar de forma razonable, deberíamos poder interpretar las diferentes situaciones que nos rodean y actuar en consecuencia de la manera en que consideramos es la más conveniente.



Los conocimientos y creencias compartidas por una comunidad también forman parte del sentido común y son las que nos orientan sobre la manera en que juzgamos los acontecimientos y eventos, con cierta prevención. Esto nos permitirá no salirnos de las reglas o normas impuestas por el grupo social al cual pertenecemos.




Del mismo modo, el sentido común es entendido como una capacidad individual de percepción que va formando cada individuo a partir de sus experiencias de vida. Esta capacidad natural e incluso instintiva permite al individuo relacionarse con su entorno, adaptarse al mismo y tomar las mejores decisiones en su actuar.




Por tanto, al momento de tomar una decisión es importante consultar con nuestro sentido común y solo hasta que este nos permita juzgar una acción como prudente, lógica y válida no deberíamos realizarla.



Ejemplos de su uso:

“Juan, ¿No piensas usar tu sentido común? “

“Su sentido común le indicaba que aquello no era una buena idea”

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